La mejor manera de aprovechar a Özil
Intervencionista por principio, José Mourinho ha ido cediendo a las presiones ambientales, a los pitos de una hinchada revuelta, y a los deseos de sus propios jugadores, empeñados en no acomplejarse ante el Barcelona. La manifestación más evidente del cambio es la utilización de Mesut Özil. Nunca a lo largo de los diez clásicos disputados hasta la fecha dispuso el alemán de tantos minutos para jugar. Nunca le acompañaron tantos jugadores con tan buen pie. Se lo permitió el entrenador, condicionado por unos acontecimientos que lo superaban. Özil respondió a lo grande. Como todo el equipo, exhibiendo una versión maravillosa a la vez que poco explorada. Su partido en el Camp Nou alumbra una nueva vía.





